Vejez

Qué hacemos con el viejo?

La vejez de un perro o gato es la suma de los efectos de la edad avanzada sobre los procesos físicos y neurológicos de animal. Los perros seniles tienden a ser débiles, sordos, a veces, ciegos, con ligera incordinación, tienen un pelo áspero y seco. Pueden temblar, se rozan con lo que les rodea, y algunas veces olvidan el hábito de volver a casa y la docilidad hacia las personas.

Los gatos presentan los mismos signos a un grado menor que los perros, la pérdida del oído, la visión y la debilidad muscular son menos pronunciadas en ellos.
Por otra parte, no existe ningún tipo de relación entre los años de una persona, corno tal vulgarmente se conoce. Se considera a un perro o gato adulto a partir del año y medio de vida, anciano después de los diez.
El término de vida de estos animales es entre diez y quince años, con una media de doce años. Esta varia según la raza, forma de vida y hábitos alimenticios. Los perros con sobrepeso viven menos tiempo.

El grado de deterioro es proporcional al  cuidado que se le dio durante la vida, especialmente después de la época en que se presentan más problemas en su organismo, que es alrededor de los cinco o seis años. Cuando un animal se presenta a la consulta, tratamos de dar más importancia al dueño, que a las prácticas de rutina. Si una persona o familia ha mimado al perro o gato hasta que ha sido viejo, existe un profundo afecto, y la familia (algunos miembros) están inclinados a tolerar la incontinencia urinaria, el mal temperamento, los malos olores, etc., es difícil dar una respuesta totalmente satisfactoria.

Los animales seniles se deben tratar con delicadeza y suavidad. Se tiene que tener en cuenta el estado de la boca, dientes, encías, tumores, etc. Los dientes flojos que se encuentran implantados en encías infectados deben ser extraídos y al resto eliminar el “sarro”, que es el principal factor del mal aliento (halitosis).
Juntamente con las desparasitaciones y revacunaciones anuales (moquillo, hepatitis
y rabia), se observará el estado general y se aplicará el tratamiento que sea necesario. En esta etapa de la vida es importante dar una dieta apropiada, rica en vitaminas, con el agregado de geriátricos que tienen como efecto de ser un revitalizante general. Si el animal está padeciendo distintos síntomas, por causas irreversibles que no se pueden resolver por vía clínica o quirúrgica, sugerimos al dueño la eutanasia. Sabemos que esta determinación no es el resultado de la elección del camino más fácil, sino de la imposibilidad de una recuperación completa del animal.
La decisión de la eutanasia no siempre es aceptada por el dueño, pero consideramos que mantener una agonía en la cual el perro a gato está incapacitado para realizar las mínimas necesidades fisiológicas, no se justifica prolongar su vida, teniendo en cuenta el sufrimiento del animal.

Bibliografía

Foto de Justin Ziadeh en Unsplash