Razas

Caniche

Subdivididos oficialmente por lo Federación Cinológica Internacional en 15 variedades diferentes (tres tamaños por cinco colores), los Caniche están muy difundidos por todo el mundo y gozan, en todas partes, de gran popularidad e interés por su inteligencia (los perros amaestrados que en una época estaban de moda en los circos eran precisamente Caniche).
La tierra de origen es Francia y su nombre, Caniche, es una palabra que deriva de canard, que significa pato. Por tanto, perro de caza y más particularmente de patos, como lo testimonian tanto algunos cuadros del Renacimiento como, y sobre todo, las autorizadas afirmaciones del cinólogo francés Fouilloux que, en su "Tratado sobre la caza", habla justamente de este perro especialista en pantanos y terrenos lacustres.

Sobre su ascendencia ahora se da como cierto que desciende del antiguo Barbet francés, perro originario del norte de Africa, donde aún hoy se le encuentra junto a los pueblos beréberes que lo utilizan indistintamente para la caza o como guardián de sus campamentos y sus animales. Desde el norte de Africa, el Barbet se difundió en Europa, pasando, sin embargo, antes por España y Portugal, dando vida al Cao de agua que tiene, en efecto, muchos puntos en común con el Caniche y al cual también se le rapaba el pelo de la parte posterior para facilitar sus movimientos en el agua.
Definidos los orígenes de esta raza, volvemos a su historia. Los Caniches no sólo eran apreciados por sus cualidades naturales, que los convertían en óptimos perros de caza, sino también por su carácter afectuoso, su facilidad de aprender las cosas y por su inteligencia verdaderamente increíbles. Estas dotes llamaron de inmediato la atención de la nobleza francesa, entre cuyas familias se puso rápidamente de moda el exhibir sus Caniches en los salones no sólo para hacerlos admirar como animales de lujo, sino también para hacerles realizar piruetas y otras demostraciones, lo que más adelante los llevó a actuar en los circos. Estamos ahora en la mitad del siglo XVIII y, desde entonces hasta la caída del Imperio francés no existía familia de alto rango que no tuviera su Caniche. El propio rey Luis XVI poseía Caniches enanos, a los que tenía gran cariño (esto, entre otras cosas, representa también un punto de referencia para el nacimiento de esta variedad más pequeña que, precisamente, fue creada en aquel período). Los nobles franceses adornaron sus Caniches con joyas, cintas y moñas, convirtiéndolo en un perro exclusivo de salón y sacrificando de este modo sus excelentes cualidades venatorias. La decadencia progresiva de la nobleza en Francia influyó en la difusión en su país de origen; sin embargo, en ese momento, la popularidad de la raza era tan grande que no corría ya ningún peligro serio de extinción, pues se había difundido por todos los países europeos y en América del Norte. En Europa, particularmente Alemania, Suiza, Austria e Italia, siempre han tenido especial aceptación estos perros. En la actualidad, los Caniches son bien conocidos en todos los continentes y, a menudo, su inteligencia y su facilidad de aprendizaje los ha convertido en verdaderas "estrellas" del cine y del circo.
Los Caniches comprenden oficialmente tres tallas, de acuerdo con su alzada a la cruz. Más concretamente, se define como gigante cuando su alzada a la cruz supera los 45 cm.; medio, cuando su alzada a la cruz está comprendida entre los 35 y los 45 cm., y enano, cuando está por debajo de los 35 cm. Para las tres variedades son iguales las características minuciosamente descritas en el estándar. Los Caniches son perros de formas armoniosas, de buena constitución, muy elegantes y distinguidos, esto último evidenciado aún más por su manera de andar, saltarina y ligera. La cabeza está proporcionada con el cuerpo, con el hocico un poco más corto que el cráneo y la trufa bien desarrollada. Los ojos son ligeramente oblicuos, de color muy oscuro en los ejemplares blancos, negros y grises, ambarino en los de capa marrón. El tronco es notablemente sólido, un poco más largo que la alzada a la cruz, con el dorso corto y fuerte y los riñones robustos y musculosos. Las extremidades están en aplomo correcto, con los muslos bien musculados y robustos, y los pies anteriores y posteriores relativamente pequeños, con los dedos arqueados, que tienen una forma ovalada relativamente corta. Los colores admitidos para todos los tamaños son él negro, blanco, marrón, gris, albaricoque.

Alzada a la cruz. Caniche de tamaño grande: de 45 a 55 cm.; Caniche de tamaño enano: de 35 a los 45 cm.: Caniche de tamaño pequeño: por debajo de los 33 cm.

Cabeza. Con una longitud un poco superior a los 2/5 de la alzada a la cruz. Trufa muy pronunciada, con perfil vertical y fosas nasales abiertas, negra en los ejemplares negros, grises o blancas, marrón, en los ejemplares de capa marrón. Labios ligeramente desarrollados, relativamente enjutos, de grosor medio, negros en los ejemplares negros, grises y blancos, pigmentados en los marrones. Hocico con perfil superior rectilíneo, de longitud igual a los 9/10 de la del cráneo. Mejillas no prominentes que se a la forma de los huesos. Mandíbulas perfectamente juntas. Dientes sólidos. Stop muy poco marcado. Cráneo bien modelado, con una anchura menor que la mitad de la longitud de la cabeza. Arcos superciliares moderadamente prominentes, cubiertos de largos pelos. Surco frontal ancho entre los ojos y que decrece en anchura hacia el occipucio, que es muy pronunciado (a excepción de los Caniche enanos, que lo pueden tener menos acentuado).

Ojos. Situados a la altura del stop, ligeramente oblicuos, de color negro o marrón muy oscuro en los perros negros, grises o blancos, a veces de color ámbar en los marrones, y de color albaricoque.

Orejas. Bastante largas y colgantes sobre las mejillas, con nacimiento en la prolongación de una línea que parte por encima de la trufa y pasa por debajo de la punta exterior del ojo. Son planas, ensanchándose a partir de la base, redondeadas en el extremo. Recubiertas de manera homogénea con pelo ondulado y muy largo.

Cuello. Sólido, ligeramente arqueado después de la nuca, de longitud media, bien proporcionada, sin papada.

Extremidades anteriores. Hombros oblicuos y musculosos. Brazo largo como la paletilla. Antebrazos perfectamente rectos y paralelos, bien musculosos y con buena osamenta. Codos situados a una altura del suelo equivalente a los 5/9 de la alzada a la cruz. Carpo sobre la línea anterior del antebrazo. Metacarpo sólido, macizo y casi recto, visto de perfil.

ALIMENTACION. Las necesidades alimenticias, calculadas como ración de mantenimiento, son diferentes según el tamaño: los Caniche grandes consumen de 900 a 1.000 Kcal. diarias; los medianos, de 600 a 750, y los enanos, de 350 a 450.

CUIDADOS DIARIOS. El Caniche está provisto de pelo abundante y lanoso que deberá peinarse todos los días. Hay que recordar que en el Caniche, el crecimiento del pelo es continuo, por tanto es preciso cortarlo periódicamente. En los ejemplares de avanzada edad, con capa blanca, es frecuente una variación del color del pelo alrededor de los ojos, las axilas y perineo que se vuelve más oscuro; a causa de la secreción lacrimal, el sudor, etc. El problema es más estético que funcional y no existen métodos especiales de prevención.

CON EL VETERINARIO. La cola se corta normalmente en los primeros días de vida.

ENFERMEDADES. Los Caniche están considerados, por lo general, como perros longevos, lo cual no significa que estén exentos de enfermedades. Se enumeran a continuación algunas de las que más afectan a esta raza. Se ha descrito, con una mayor incidencia en los machos jóvenes, la aparición de una enfermedad que se conoce bajo el nombre de epilepsia idiopática. No parece que exista una causa hereditaria en la base de su presencia, pero sí una específica receptividad de la raza. Se caracteriza normalmente por un estado de inquietud del perro a lo que sigue la aparición imprevista de convulsiones durante las cuales puede estar, más o menos, en un estado de inconsciencia. A este estado de excitación, que tiene una duración de algunos minutos, sigue un período de postración. Estos síntomas pueden ser de mayor o menor intensidad y se presentan a intervalos largos al principio y después cada vez más cortos, mientras la duración de la crisis va en aumento. La terapia más adecuada será aconsejada, según los casos, por el MédicoVeterinario.

Existe en el Caniche enano una predisposición a la otitis
, favorecida por el hecho de que la amplitud del canal del meato auditivo es constitucionalmente estrecha. Ello comporta una reducida evaporación y eliminación de la cera, la cual, en lugar de constituir una defensa, se convierte en terreno de cultivo para bacterias y hongos. Las curas pueden variar de caso en caso, pero en los más graves, la única terapia resolutiva es la quirúrgica. Siempre con respecto al Caniche enano, existe predisposición a una enfermedad de origen hereditario, que se manifiesta con una degeneración de la retina, comportando primeramente ceguera nocturna y sucesivamente pérdida de la visión diurna