Reproducción

Castración en la perra

El celo de la hembra canina se manifiesta a partir de los ocho a doce meses de edad, y la frecuencia de los ciclos es cada 6 meses, las características del celo es sangrado vaginal, hinchazón vulvar y atracción de perros machos.

Este período de celo que dura aproximadamente quince días, ocasiona una serie de trastornos en la convivencia del animal con sus dueños y vecinos, generalmente en la ciudad, donde la población es más densa. La perra en celo elimina en su orina una hormona llamada estrógeno, que entre otras funciones, atrae a los perros formándose el “cortejo” atrás de la perra, sí la misma está suelta, o hacen “guardia” en la puerta de la casa esperando la oportunidad del acoplamiento, por supuesto, toda esta actividad trae aparejado una serie de inconvenientes para el morador de la casa y sus vecinos, debido a que éstos “novios” tienen sus “diferencias” que se expresan en peleas, haciendo pozos en el jardín del vecino y orinando por toda la zona para marcar “su territorio” y derechos hacia la hembra en cuestión, ocurriendo a veces, alteraciones por varios días en el desarrollo normal de las actividades del barrio, esto que suena un poco cómico y se expresa de esta manera para que sea más comprensible los trastornos, que a veces, ocasiona una perrita en celo que no se la cuida como corresponde o la estructura edilicia no se adecúa para evitar el contacto con la calle. Además ella hará todo lo posible para escaparse con sus amigos.

Otra razón del control de la natalidad sería evitar el aumento de la población canina en general o que el dueño de la perra no desee que tenga cría.
Este control puede ser de forma farmacológica, de efecto reversible, utilizando inhibidores de la ovulación, cuya dosificación y consideraciones técnicas deben ser especificadas exclusivamente por un profesional Médico Veterinario, debido a que si hubiera mal uso de los anticonceptivos pueden traer trastornos graves al animal.

La otra forma sería la quirúrgica mediante la ovarioectomía (castración) que consiste en la extirpación de los ovarios, cesando en forma definitiva los ciclos estruales. Tiene como ventajas que disminuye el riesgo de desarrollo de tumores mamarios y ováricos, cuando más temprano se realiza la intervención, menor es el riesgo, disminuye la posibilidad de piómetra (infección del útero) y minimiza los problemas de preñez psicológica. Cómo desventaja existe, en algunas perras, tendencia hacia la obesidad, apatía que se corrige con algunas consideraciones dadas por el profesional y dieta.

La ligadura de trompas (esterilización) es también una intervención quirúrgica que anula la gestación manteniendo la actividad hormonal normal de la hembra. Esta intervención no anula el ciclo estrual, por lo tanto, la hembra mantiene los celos normales, atrae a los machos, es receptiva y acepta el acoplamiento, pero no previene las enfermedades del aparato reproductor como lo hace la ovarioectomía. No es aconsejable esta intervención por los problemas que pueda producir en un futuro, pero queda a criterio del dueño y profesional actuante la decisión que se toma al respecto, de que tipo de intervención será aconsejable en cada caso particular.

Existe la creencia popular que la hembra canina debe tener una cría antes de la intervención quirúrgica, es un concepto totalmente erróneo y no tiene asidero científico, solamente está indicado si se desea que el animal deje descendencia.

Bibliografía

Autor: MV Enrique Luján Fernández De Vanna

Fuente Imagen: FreeImages