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El cachorro canino El perro y la sociedad

Adiestramiento en Perros

Adiestramiento en Perros

1. ADIESTRAMIENTO PARA PASEO
2. RAZAS DE MUESTRA Y COBRO (CAZA)
3. RAZAS DE DEFENSA Y ATAQUE
4. ADIESTRAMIENTO CONCURSOS
5. ADIESTRAMIENTOS ESPECIALES

1. Adiestramiento para paseo

Libertad y obediencia, es un binomio difícil de conseguir con determinados ejemplares de perros que, independientemente de la raza, se obstinan de tirar de su dueño si van atados a la correa o se escapan de él, molestando a otros perros, provocando peleas o cruzando en forma peligrosa las calles con riesgo para su propia vida y lo que es peor, causantes de accidentes de tráfico.

Tanto sujeto por la correa, como suelto en los lugares en que esté permitido por las leyes municipales, el perro deberá obedecer las órdenes de su tutor

Estas enseñanzas, difíciles, con cierta frecuencia, deben basarse en la respuesta instantánea a la llamada. Con este concepto se acostumbrará a pasear con el animal atado muy corto a la izquierda de la persona y tirando suavemente si intenta adelantarse se lo “retará” con un NO seco y enérgico.

Este tipo de aprendizaje debe comenzar suavemente a partir de los 3 meses y luego de los 6 meses aprenderá e interpretará mucho más rápido, alternándolo con grandes períodos de libertad, de forma que el perro libre ejecute los mismos ejercicios y acompañe en su andar al amo.

Utilizando la correa y collar se combinará este adiestramiento elemental para el paseo, parándonos en seco o girando a derecha e izquierda para que el animalito se habitúe a circular correctamente por la calle.

Las reuniones, sobre todo nocturnas, de dueños de perros, que a la misma hora salen de sus casas para pasear, suelen convertirse en agradables tertulias de amigos, que no podemos disfrutar si nuestro animal es agresivo o desobediente.

Es lógico, sin embargo, que todos los canes de la vecindad establezcan un orden jerárquico con “los recién llegados” mediante pequeñas disputas o “revolcones”.

La serenidad y conocimiento de los amos, deberá distinguir la escaramuza eventual de la rarísima “pelea verdadera”, poniendo final a esta última con firmeza y autoridad por parte del tutor.

2. Razas de muestra y cobro (caza)

La primitiva asociación y domesticación del perro en relación con el hombre fue originada por la actividad de la caza de grandes animales.

El transcurso de los siglos y la intervención humana, seleccionando las características más deseables de los ejemplares caninos, fueron moldeando tipos especializados, que seguramente originaron las más antiguas razas.

El uso de la pólvora y la generalización de las armas de fuego revolucionaron la caza, y los perros de muestra se fueron especializando en la detección de pequeñas piezas, de forma tal, que alertaran su presencia al cazador sin espantarlas.

En el caso de los Setter y Pointer, pueden alcanzar tal perfección que la postura de las patas o la cola del perro señalan con bastante aproximación la especie oculta entre la maleza.

La muestra, de una plástica bellísima, es la culminación de la búsqueda por el olfato del animalito que se oculta en el follaje a la vista del hombre.

Cuando el perro detecta a la pieza, queda inmóvil, apuntando con el hocico hacia el lugar de refugio, como congelado, con una pata encogida, la cola en tensión, siguiendo la línea del dorso, sin aproximarse ni intervenir salvo que, el amo se lo indique.

El cobro, o el recupero de las piezas abatidas, y la llevan a la mano del cazador, que de otra forma sería muy difícil la obtención de la presa.

El trabajo de muestra y cobro, son casi siempre, simultáneos en todas las razas correspondientes a perros de caza menor, pero siempre, predomina una sobre la otra, lo que origina el nombre de “cobrador” o “de muestra”.

Bretón epagneul, perdigueros, junto con pointers, setters y cockers, son excepcionales representantes ambivalentes. Los retrievers, sin embargo, despuntan con mayor brillo en la recuperación de las piezas abatidas heridas o ya muertas, caen en la maraña boscosa o en medio de un lago o río.

3. Razas de defensa y ataque

Condiciones innatas y enseñanza, en esas palabras puede resumirse la expresión de un perro obediente, equilibrado buen guardián y defensor, no será jamás una fiera mordedora, agresiva e irascible a veces incontrolada por su propio amo, sino un animal cariñoso, rodeado de ternura y buen trato, que no dudará en cumplir la orden de su dueño hasta dar su vida por defenderlo.

La pureza de raza, asegura un stándard físico, pero sobre todo permite la normalización, dentro de ciertos límites, de las actitudes, reflejos y comportamiento básico frente a diferentes circunstancias externas.

Un Galgo Italiano, por ejemplo, huirá si un extraño irrumpe violentamente en la casa de su amo, mientras que un Dobermann atacará ferozmente al intruso.

Por duro e injusto que pueda parecer, los animales, en general, son absolutamente inocentes de su comportamiento y de las lesiones que pudieran eventualmente causar a otros seres vivos, incluso el hombre, todo depende de su enseñanza y adiestramiento, no existen las “razas peligrosas”, son aquellos animales mal enseñados o adiestrados que han adquirido comportamientos indeseables, como actitudes excesivamente agresivas debido a una pésima educación dada por un adiestrador irresponsable o un tutor sin conocimiento de adiestramiento de guardia y defensa.

Animales con cualidades físicas y “psicológicas”, aparentemente excepcionales, pueden no llegar a ser nunca ni siquiera medianos defensores, a pesar de ser entrenados por profesionales expertos y gozar de las mejores oportunidades, mientras que, inversamente, perros mestizos que sólo han recibido clases impartidas por su amo, han llegado a demostrar una fidelidad y bravura increíbles.

No debemos pretender que nuestro perro sea un asesino en potencia, muy al contrario, si poseemos un Ovejero Alemán, un Dobermann o un Rottweiler, por ejemplo, debemos enseñarle a frenar su ímpetu, inculcándoles la obediencia absoluta que, pueda congelar un eventual ataque.

Las cualidades heredadas, hacen de estas razas y otras razas de guardia, fieros guardianes cuyo nerviosismo debe moldearse pero nunca potenciarse.

Solamente adiestradores profesionales, de escuelas autorizadas, deben enseñar a nuestro perro hasta el límite que las propias condiciones del animal permitan y preferiblemente, con una etapa final en que asistirán a las clases tanto los perros, como sus amos.

Intentar adiestrar al animal en defensa y ataque nosotros mismos, puede convertirse en una tortura inútil e incluso desequilibrar al pobre perro.

4. Adiestramiento concursos


Todos los ejemplares caninos, destinados desde su más tierna juventud a concursar a certámenes caninos de belleza, deben recibir una preparación sumamente específica, basada en la más estricta obediencia, e incluso orientada a la adopción de posturas nada cómodas, que favorezcan la pose de las características más notables del animal, ocultando los eventuales defectos.

Las exposiciones cinológicas oficiales, en las que se otorgan premios a los ejemplares más destacados de cada raza, constituyen un mundillo apasionante, diferente y bastante “cerrado” donde compiten los criadores profesionales.

La preparación ha de incluir la obediencia del cachorro a la correa, olvidándose de sus congéneres, que a veces se agolpan en espera a las órdenes de los jueces. Esta indiferencia con el resto de los perros es la parte más difícil en estas lecciones, que muchos animales no pueden llegar a superar.

Las clases deben iniciarse entre diferentes animales, que preferiblemente deben cambiarse para que no se familiaricen con sus competidores. Conseguida la indiferencia, ha de pasarse al próximo paso, que es la pose, que debe adoptar el eventual campeón inmediatamente entrado al ring o superficie de exhibición.

La perfección en la inmovilidad y sucesión de actitudes “interesantes”, marca de inmediato una diferencia a su favor, ya que los jueces no suelen apartar sus ojos de los “apolos” caninos.

La carrera armónica, con el paso adecuado a cada raza, sujetos por la correa del paseador (handler), es otra de las pruebas de fuego capaz de descalificar magníficos ejemplares pocos habituados a esta exhibiciones. Para este ejercicio, se requiere una práctica repetida del mismo en condiciones similares a las del acontecimiento, es decir, con otros perros, menos educados e incluso agresivos.

Superadas estas difíciles, aunque parezcan sencillas pruebas, habrá de completarse el adiestramiento de las futuras “estrellas” con la docilidad ante el posible examen de su dentadura o anatomía por parte de algún miembro del jurado.

En algunas razas agresivas, supone un éxito que, a una voz del adiestrador los animales permitan, impasibles, el manoseo y apertura de las fauces por un extraño, aunque de él depende el ansiado título.

5. Adiestramientos especiales

La plasticidad y docilidad en el carácter del perro, junto con su fidelidad hacia el amo, ha permitido a lo largo del tiempo, la utilización de estos animales en tareas delicadas e importantes.

Sin embargo, no todos los ejemplares, independientemente de la raza, son aptos para aprovechar las enseñanzas de cada tipo de adiestramiento, y muchos menos serán capaces de obtener el “doctorado” en disciplinas especiales, sí bien las constantes de carácter equilibrado y genio de ciertas razas, aseguran porcentajes más elevados de éxito con respecto a la dedicación que les será encomendada.

Perros Lazarillos

Una de las más duras y bellas tareas que asume el mejor amigo del hombre es la guía o custodia de no videntes. El Ovejero Alemán y Labrador Retriever, son las razas que dan mayor cantidad de animales “lazarillos”, pero hay que tener en cuenta que de cien ejemplares, sólo cinco o seis llegarán a terminar sus “estudios” suficientemente preparados para poder guiar a su nuevo amo.

Las hembras son más utilizadas en tan abnegada labor, que precisará una compenetración perfecta con el dueño, ya que estos animales no pueden reaccionar por sí mismos a estímulos exteriores y deben ignorar todo lo que no sea la seguridad del amo.

Cualquier perro, mestizo o de pura raza, puede llegar a ser un magnífico guía, pero los mayores porcentajes están dados por las razas anteriores.

El adiestramiento exige un largo y paciente aprendizaje en escuelas especiales, dirigidas por auténticos profesionales, que irán paso a paso, seleccionando los mejores animales.

Perros de rescate y salvamento

 El sentido del olfato es fundamental en aquellos animales que se dedican a la localización de personas perdidas en la naturaleza, sepultadas por aludes o que han sufrido algún tipo de accidente, y casi todas las razas caninas pueden cumplir este requisito. Sin embargo, la resistencia, dureza, decisión y temperamento son facultades más comunes en determinados tipos.

Sabuesos, mastines y perros pastores, son usados para estas misiones, eligiendo las razas según el terreno, la climatología y las características dominantes de las regiones en las que desarrollarán su trabajo. El pastor alemán es, sin duda, uno de los protagonistas indiscutibles.

El primer paso supone un impecable “curso” de obediencia, que se afianzará junto con el hallazgo y recuperación de objetos, prendas de ropa interior, etc., escondidas por el adiestrador en lugares fáciles al principio, que progresivamente se irán alejando del sitio de partida y enmascarando en rincones con olores “encubridores”.

Esta parte de la educación puede ser pulida por el propietario del perro pero asesorado por un adiestrador, asumiendo grandes dosis de paciencia y habilidad para llegar a conseguir un magnífico ejemplar de salvamento.

Otras especialidades

 Detección de drogas, localización de explosivos y otras tareas de policía y bélicas, así como aprendizaje de trucos divertidos, son algunas de las posibilidades que el perro, en estrecha relación con su amo o cuidador, llegará a dominar para asombro de muchas personas y satisfacción para su propietario.

Bibliografía